EL DÍA DESPUÉS

EL DÍA DESPUÉS

Tú.

Y

las

voces que oscilantes

rugen desde el adentro y al mismo instante

se ramifican por los extremos

de la piel.

Pero es tanto

el mutismo que anochece en la mirada, que lentamente

comienza a consumir la libertad.

No obstante

la guerra sigue reflejándose en tus ojos y en las mejillas

y en el alma sintiendo.

Y también en los labios

quienes supieron equilibrar una parcela del cosmos

con la mismísima agonía.

Y amaneció domingo,

y amanecieron otros días agitándose al son del pensamiento.

O

al son

de aquellos recuerdos

donde se hubo vivido el horror y sin menos ilusiones

que los miedos.

Aun así.

Peregrinas por lo que sientes

y más, cuando las sombras nocturnas deambulen

detrás de ti.

De ese modo

abres la industria del pecho, para que los latidos del corazón

comiencen a construir sensiblerías.

Autor: Fabián Irusta (Villa Maza, Argentina) D/R

Autodidacta: Irene Ciunel (Carhué, Argentina) D/R

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