¿ UN SANTO CAMINÓ POR MAZA ?

Siempre hacia fines de agosto y principio de setiembre escuchamos por radio y vemos por televisión la promoción de la campaña «Mas por Menos» de Cáritas Argentina (que el que tiene Mas ayude al que tiene Menos) considerada una de las iniciativas mas admirable de la Iglesia argentina en el campo social.

Y ¿que tiene que ver esto con el relato de sucesos, acontecimientos, etc. ocurridos en Maza? Vamos a explicarlo.

En los últimos años de la década de 1940 Maza era todavía una tierra de misión para la Iglesia. Aún no se había construido el edificio de la Iglesia, por lo tanto no tenía la presencia de un sacerdote mas o menos permanente y entonces todos los oficios religiosos, incluido los casamientos no se podían realizar en nuestro pueblo. ¡En cuantas fotografías, ya de color sepia por el tiempo transcurrido, vemos a recién casados, vecinos de Maza, en el atrio de la Iglesia San Manuel de Anchorena recibiendo los saludos y deseos de felicidad de sus familiares y amigos!

Por todo esto, una vez por año se predicaba una misión en nuestro pueblo generalmente dirigida por un sacerdote de la orden Redentorista que procedía de la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Darregueira.

Consistían las misiones, como las que se siguen predicando hoy en día en los lugares mas recónditos de nuestra Argentina, en la celebración de la Santa Misa, bautismos, confesiones, primeras comuniones, procesiones por las calles del pueblo, visitas a los enfermos, etc. En Maza todas las ceremonias religiosas se realizaban en el edificio de la Escuela N° 6 Julio Argentino Roca. Culminaba la misión con la procesión que terminaba en la esquina donde estuvo ubicado el Banco Levalle, pues allí se encontraba una cruz indicando el sitio donde se levantaría el futuro edificio de la Iglesia. Daba entonces el sacerdote el último sermón de la misión. Estas misiones, generalmente, transcurrían durante Semana Santa lo que contribuía a que naturalmente fluyera el espíritu de religiosidad de todo el pueblo.

En esa oportunidad la misión fue predicada por el sacerdote Jorge Gottau, joven de 29 o 30 años que recién comenzaba a desarrollar su vocación misionera y que con el tiempo tan prolífica resultaría. Lo recuerdo como alto de estatura, de fuerte contextura, cara redonda, con anteojos que contribuían a darle una imagen adusta y seria con la que siempre asociamos a los alemanes (era de esta ascendencia) y que no esbozaba fácilmente una sonrisa. Su fuerte vozarrón llevó a que en Maza se lo conociera  como «el cura que se tragó un micrófono».

Ese año en particular, dio el último sermón bastante enojado. ¿Que había pasado?

Resulta que ese año, prolongando los festejos de los carnavales, se había llegado con ellos hasta la Semana Santa superponiéndose con el desarrollo de la misión.  Y ¡como lo sacaba de quicio al padre Jorge este hecho! No concebía que los días en que se recordaba la pasión, muerte y resurrección de Cristo no se dejaran de lado en ese corto espacio de tiempo manifestaciones de festejos tan exhuberantes. ¡Que reto nos recibimos!

Y el tiempo transcurrió. Y entonces……….

Un buen día nos enteramos que en todas las Iglesias de nuestra Argentina un domingo de setiembre se realizaba la colecta «Mas por Menos» y ¡tamaña e inesperada sorpresa!  El sacerdote que había dado forma y creado esta formidable iniciativa en 1970, ya entonces consagrado obispo, era nada menos que Jorge Gottau, aquel joven sacerdote que tantos años atrás caminó por Maza predicando una misión, que se había enojado con nosotros pero que siempre nos recordaba con mucho cariño.

Prueba de ello fue un domingo en que mi madre fue a misa a la Iglesia del Carmelo en Buenos Aires, que coincidía con la realización de la colecta «Mas por Menos» y ….oh casualidad! el sacerdote que explicaba los alcances y motivos de esta colecta era nada menos que el padre Gottau.

Terminada la misa lo espera mi madre para saludarlo y felicitarlo, oportunidad en que él recordó los tiempos en que misionaba por estos pueblos, haciendo hincapié en las oportunidades en que lo había hecho en Maza, evocando esto con mucho afecto y mandando saludos a su querido pueblo de Maza.

Cada tanto nos llegaban noticias de él, lo que mantuvo en nosotros un cálido recuerdo de aquel joven sacerdote y que se acentuó con su consagración como obispo.

Hace seis o siete años atrás, con Mirta recorríamos el norte argentino y uno de los sitios que nos habíamos obligado a conocer era la ciudad de Añatuya en Santiago del Estero, ciudad donde monseñor Gottau desarrolló su tarea episcopal y en la cual descansan sus restos.

El acceso a la ciudad desde la Ruta Nacional N° 92 lleva su nombre y en su inicio se levanta un monumento a su memoria. Los restos mortales se encuentran en la Catedral «Nuestra Señora del Valle» donde se identifican por una simple lápida a nivel del suelo sin ningún tipo especial de ostestación.

Nos produjo una gran emoción encontrarnos en ese lugar donde «esperando la resurrección de todos los santos» se encuentran los restos a quien la Iglesia en 2010 lo proclamó «siervo de Dios» iniciando así su proceso de canonización.

¿Llegará el día en que lo proclamen santo? Que Dios así lo quiera y entonces UN SANTO HABRÁ CAMINADO POR MAZA con lo cual este hecho contribuye a afirmar que también así se escribe la historia.

Miguel Ángel Niccolini

 

Breve biografía de monseñor Gottau.

Nació el 23 de mayo de 1917 en Esteban Agustín Gascón, provincia de Buenos Aires, distrito de Adolfo Alsina.

Vivió junto a sus padres y diez hermanos en la Colonia San Miguel Arcángel cursando sus estudios primarios en el colegio Niño Jesús.

Con apenas doce años ingresa en el seminario menor de los Padres Redentoristas en Bella Vista (actual diócesis de San Miguel) en la provincia de Bs. As.

En 1937 se traslada a la casa de noviciado de Manuel Campos, en las cercanías de Pergamino.

El 2 de febrero de 1938 hizo allí sus votos religiosos para integrarse a la Congregación del  Santísimo Redentor.

Completa en Villa Allende, provincia de Córdoba, sus estudios de filosofía y teología y el 19 de diciembre de 1942 recibe el sacramento del Orden Sagrado.

Celebra su primera misa en la localidad de Santa Teresa, provincia de La Pampa y se desempeña como párroco en la localidad bonaerense de Darregueira.

En 1956 fue electo Superior Provincial de los Padres Redentorista de la República Argentina.

El 10 de abril de 1961 fue creada la diócesis de Añatuya por el Papa Juan XXIII quien el 12 de junio lo nombra como primer obispo de la misma. El 27 de agosto de ese año recibe la consagración episcopal del cardenal Antonio Caggiano.

El 21 de diciembre de 1992 se retira del obispado al cumplir 75 años.

Falleció el 24 de abril de 1994 en la ciudad de Buenos Aires.

 

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