AL GRAN PADRE DE LA PATRIA ARGENTINA ¡SALUD!

san martin

Tenemos la enorme fortuna los argentinos de saber que en los albores de la patria, hombres y mujeres nacidos para el bronce, supieron fijarse un objetivo sublime y lo consiguieron por difícil que fuera lograrlo.

Y entre todos ellos, un lugar preponderante lo ocupa, sin duda alguna, el General José de San Martín.

So objetivo era alcanzar que cesara el dominio español en estas tierras de América del Sur.

Su táctica para lograrlo, a pesar de que fue titánico llevarlo a la práctica, la podemos resumir en dos palabras: atacaremos en vez de defendernos. Nos defendíamos cuando el General Belgrano derrota a los ejércitos realistas que bajaban del Alto Perú en las batallas de Salta y Tucumán. Nos defendíamos, con la guerrilla, cuando el General Martín Miguel de Guemes en Salta se convierte en el escollo que los realistas no pudieron traspasar.

Había llegado la hora de invertir los papeles.

Pero no los iba a atacar solamente en nuestra tierra, sino que llegaría al corazón del poderío realista en América sel Sur: Lima, la capital de Perú.

En esta empresa tuvo que superar obstáculos casi insalvables: cruzar la monumental Cordillera de los Andes con un ejército de 5.000 hombres y  continuar luego, si hasta aquí había triunfado en Chile, transportando este ejército por mar hasta Lima para asestar el golpe final al poderío español. Formidable empresa que inhabilitaría a quien no tuviera el temple y las agallas, que si poseía  San Martín, para lograrla.

Y lo consiguió.

Argentina, Chile y Perú pudieron gritar, por fin, ¡somos libres! Y todo esto alcanzado con el liderazgo de este prócer  que llega así a cumplir con su sino: convertirse en el Libertador de media América del Sur.

Y hoy, en la encrucijada en que nos encontramos, necesitamos inspirarnos ¡VAMOS ARGENTINOS! en aquellos próceres que supieron incorporar a nuestra patria al camino de los grandes países de la tierra.

Y así podremos decir, una vez mas, que de esta manera será posible seguir escribiendo la historia.

Miguel Ángel Niccolini

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