¿PARA QUÉ PRECISAMOS A LOS MÉDICOS CUBANOS?

«Tuve que hacer un alto por un toro mañero, allá en el Calicanto a orillas del sauzal…..» nos dice el Chango Rodriguez en la bellísima zamba «Luna cautiva».

Voy a tomarme el atrevimiento de parodiarlo porque yo también  «Tuve que hacer un alto por un CUORE mañero, allá en Buenos Aires a orillas del Plata….» pero «ya estoy de vuelta en el camino….»  ¡Vamos Chango!
Lo antedicho se debe a que los médicos que me atendían por un problema  coronario, decidieron que debían operarme para el reemplazo de la «válvula aórtica».
Me queda como recuerdo de esa experiencia una pequeña y decorativa cicatriz  en mi pecho de unos 22 cm. de largo.
Quiero entonces con estas líneas, hacerle llegar al Dr. Alejandro Machaín y su equipo de cirugía coronaria, instrumentos de Dios, ésta que me tocó vivir me permite sacar algunas conclusiones. La primera es VALORAR el enorme desarrollo de la ciencia médica argentina a nivel de calidad con   las mejores del planeta.
Pero, siempre hay un pero, me pregunto: ¿cuando toda la población de Argentina tendrá la posibilidad de  acceder a esta medicina de altísima complejidad sin tener en cuenta las posibilidades económicas del paciente? Cuando lo logremos podremos  decir: el mundo es un poco mejor  de lo que fue hasta ahora. Esto nos alienta para continuar empeñados en cambiar aquello que todavía tiene que cambiar para mejor….
Estas reflexiones me llevan a preguntar: con la calidad de la medicina argentina, para que precisamos a los médicos cubanos?
Miguel Ángel Niccolini
Foto: Dr Machaín, cirujano cardiovascular (3ero desde la izquierda) y su equipo de cirugía.

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