POBRE MI PATRIA QUERIDA

«Pobre mi madre querida, cuantos disgustos le daba…..» dice la letra del tango compuesta por Pascual Contursi y José Betinotti.

Si hoy se escribiera nuevamente la letra del tango podríamos decir «Pobre mi PATRIA QUERIDA, cuantos disgustos le damos….»
Con tremenda desazón y dolor estamos destruyendo uno de los fundamentos de la sociedad actual: la propiedad privada ocupando terrenos privados y fiscales, viviendas y hasta parques nacionales, etc.
Pero lo que supera nuestra capacidad de asombro es que, incluso, a nivel ministerial, Ministerio  de Seguridad, se consideró que no era un acontecimiento que debieran  solucionarlo ellos, sino  el Ministerio de Bienestar Social,  porque no era un delito en flagrancia sino un déficit habitacional a solucionar.
Pero no puede ser que en el  entretanto, mientras decidían esta discusión palaciega, se permitiera la ocupación o usurpación de la propiedad privada. Juan Grabois, pretendido vocero del Papa Francisco, a quien flaco favor le hace al citarlo, casi como justificando estas acciones, inventó la diferencia entre ocupar o usurpar cuando ambos son un delito y que como tal debiera tener a sus actores como delincuentes.
Cuando las fuerzas del orden, sujetas a la ley, actúan para mantener el orden público lo  hacen,o debieran hacerlo, respetando los derechos de todos los ciudadanos. No olvidemos que su accionar está permitido por la ley.
Todo estado necesita contar con un grupo de uniformados preparados para actuar cuando se los necesite, con motivo de algún desorden público o ante  sucesos mas graves que sufra la comunidad.
No olvidemos la estoicidad con que las fuerzas del orden soportaron recibir toneladas de escombros lanzados contra ellos cuando se trataba en el Congreso la reforma jubilatoria, hace dos años. Hasta vimos a un  sujeto con una bazooka casera disparar contra ellos.
Pero también recordemos que la mayor tranquilidad de la sociedad la debe aportar el gobierno,que lamentablemente, en la actualidad,  tiene entre  sus integrantes opiniones encontradas.  Si hasta se han invertido los roles de sus investiduras
¿O alguien duda que el poder lo ejerce a rajatabla la señora de Kirchner y no el señor Alberto Fernandez?
Y a propósito señor Fernández: no hay una Argentina de los ciudadanos de bien y otra de los que no lo son. La Argentina es una sola y una sola bandera nos cobija por igual.
Miguel Ángel Niccolini

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