Encomendémonos a Dios

¿Apago o  dejo prendido el televisor ? ¿O lo dejo prendido sin sonido ?  ¿O escucho la radio solamente ?

Es tal el desborde social en todos los aspectos  (acampes en la Avenida 9 de julio, marchas, manifestaciones, interna  en el Frente de Todos, discusiones por el apoyo o no a Venezuela, el Corona Virus, la cuarentena interminable, la inseguridad,  el valor del dólar….) que son situaciones que nos tienen poco menos que alterados.
¡Y esto no puede ser !  Mejor dicho, no debiera ser. Porque al estar alterados perdemos la capacidad de discernir sobre la importancia, o no,  de los acontecimientos que a diario nos apabullan.
Y lo peor, entiendo yo, que todos aquellos sucesos que hacen al  transcurrir diario de nuestra vida, simples, comunes, sencillos, etc. como la relación con nuestros padres, abuelos, nietos, hijos, con nuestros amigos, con nuestros pares, que dan sentido a nuestra vida queden opacados por toda esta sarta de información abusiva.
Y ni qué decir, si este encierro obligatorio a que nos condenó el gobierno por el Corona virus y del cual pensamos,  además,  que impide nuestro derecho constitucional de transitar libremente por todo nuestro país.
Y, para  colmo de males que a los villamacenses se nos impida transitar por la Ruta 14, la única pavimentada a la que podemos acceder y que nos conecta hacia el oeste con Santa Rosa y por Macachín a Rivera y a la cabecera de nuestro Distrito, Carhué, pero recorriendo 150 km que se reducirían a 90 km si se pavimentara la R  67. También a través  de ella  quedarían conectadas Murature, Thames y Arano. Lamentablemente a nivel distrital se nos dice que pavimentar la R 67  no es  prioridad para el Distrito.
No poder encontrarnos con familiares,  amigos, médicos……provoca  un desajuste social y anímico en  nuestra comunidad.
Encomendémonos  a Dios recordando lo que dijo el Padre Pasito,  sacerdote misionero de la orden de los Verbitas, de nacionalidad filipina que  en la década de los 70, nada menos, pidió a sus superiores que lo  trasladaran a la Argentina para seguir con sus deseos de dedicarse a misionar. Y llegó a Maza. Pasito es un sobrenombre, se llama Bonifacio Nuval.

Lo que dijo el Padre Pasito en una de sus homilías :» Todos tenemos un primer amor en nuestra vida. Yo como misionero también lo tengo y es con Maza y sus habitantes que me hicieron sentir con su sensibilidad, como uno  mas de ellos. Nunca lo olvidaré».

Gracias Pasito,  muchas gracias por hacernos sentir a los villamacenses esa caricia en nuestras almas que nos diste con tus palabras. Muchísimas gracias…!
Miguel Ángel Nicolini
Foto de nota : Sebastián Delsol.

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