FERROVIARIOS

¡Qué bo..d.s Que somos!
Estas palabras del negro Solari, amigo mío desde el colegio secundario detallaban claramente el dolor que tanto el como yo, sentimos cuando nos retiramos con la cola entre las patas luego de discutir con mi padre.
Ya en el patio, solos, compungidos … lo que sentimos en lo mas profundo de nuestro corazón por esa absurda discusión. Retomo el relato que explica ese improperio del negro Solari.
Habíamos terminado de almorzar y quedábamos sentados a la mesa solos; papá, a su derecha el negro y a su izquierda yo. No se como se desarrolló la conversación pero en ese momento estábamos hablando sobre los ferrocarriles argentinos, que como una tela de araña gigantesca se derraman sobre nuestra patria.
El Negro y yo impulsados, amparados y desafiantes por los pocos años que teníamos y con ese espíritu de rebeldía propio de la edad pretendíamos explicar, hacer entender a papá que el trazado de la red ferroviaria en nuestro país obedecía mas a intereses extranjeros, concretamente ingleses, que a las necesidades reales de Argentina.
Nuestra injundia rebelde, se oponía a la simple, pero real opinión de papá, que opinaba que sea como fuere, los ferrocarriles fueron uno de los condicionantes fundamentales para el crecimiento de nuestra patria. Absolutamente innegable y cierto.
Por otro lado el debate se daba entre dos combatientes que esgrimían en defensa de sus opiniones dos argumentos disimiles e irreconciliables entre si.
El Negro y yo errados o no, con argumentos racionales, contundentes y fríos: Por otro lado papá, el sentimiento de papá que le brotaba del corazón porque el había terminado su formación como hombre de bien gracias al ferrocarril.
¿Cómo fue esto posible?
Cuando llegó la abuela a nuestro país, Miguelina, el 15 de mayo de 1911, viuda y con sus hijos a cuesta, apenas hacía cinco años se había fundado Maza.
En una fecha imprecisa pero no mas allá de 1915, tres de los hermanos Niccolini, Carlos, Mario y Miguel, comenzaron a trabajar para “hacerse la América”… ¡Y se convirtieron en ferroviarios!. En aquella época en que llegar a ser Jefe de Estación, convertía a quien lo lograba en uno de los ciudadanos ilustres del pueblo; época en que se decía jocosamente, que se podían poner los relojes en hora cuando se escuchaba el pitido de la locomotora que llegaba misteriosamente envuelta de nubes de vapor que disipaban con el viento y aparecía entonces como monstruo de acero que emergía desde el mas allá hasta nuestro lado. Imagen maravillosa.
Época en que no hace mucho tiempo atrás, se le preguntaba a un jornalero: ¿En qué trabajas? … Como para dar jerarquía a su trabajo, el contestaba: “soy ferroviario, limpio jaulas”. Jaulas eran los vagones que se transportaba hacienda hasta Liniers y cada vez que se usaban necesitaban de la limpieza higiénica.
Todo esto y mucho mas significaba ser ferroviario. Espléndidamente bien lo retrata Jairo en su canción “Ferroviario”; el orgullo que significaba serlo y además el compromiso para si mismo y la sociedad, lo dice cuando termina la canción ¡Palabra de ferroviario! Un ferroviario como garantía de cumplimiento de las obligaciones y deberes que contrajo… no necesita mas que decir: Palabra de ferroviario.
En fin, todo esto que nosotros no supimos ver en la discusión con mi padre, el desgarro que significaba para el que el amigo de su hijo y su hijo, tuvieran una polémica tan descarnada, terminó con su paciencia y tranquilidad y a los gritos.
¡Qué boludos que somos! ¡Cómo pudimos llegar a discutir así con tu viejo!… Expresó el Negro con palabras, lo mismo que yo sentía. Tan inteligentes que nos creíamos, tan claramente veíamos todo y éramos simplemente unos tontos. No supimos ver ni entender los argumentos y sentimientos de mi padre que brotaban de un corazón moldeado en su juventud con valores de ferroviario.
Por eso también a través de esta nota quiero hacer llegar un saludo a todos los que fueron, son y serán ferroviarios de Maza, para todos ellos, un profundo y agradecido abrazo desde lo mas profundo de mi corazón.
Miguel Ángel Niccolini.
(Foto Diana Perez/ «Ferroviarios de Villa Maza» 2016 )

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