POBRE MI PATRIA QUERIDA

¡Pobre mi patria querida!  Hace un tiempo atrás usé esta frase para expresar mi preocupación y dolor por la realidad social de ese momento. Hoy, lamentablemente, superamos todos los límites.

¡Cuantos disgustos te dimos! Y aquí está el problema: el piso que caminamos y nos ofrece su hermoso y ubérrimo suelo, la Pachamama de nuestros antepasados; el agua de nuestros ríos, lagos y el grandioso mar argentino con sus inmensas riquezas,  el cielo celeste y blanco que  nos cobija a todos. Todos  ellos tienen derecho para recriminarnos la realidad del maltrato que le hemos hecho.
Creo que lo mas demostrativo, lamentablemente, son los índices de pobreza a los que llegamos, un inusitado 42%. ¿Será posible esto?   ¿Nos damos cuenta a lo que podríamos llegar si seguimos con esta política de la teoría del pobrismo?
¿Tan bajo hemos caído? ¿Tan trágica es nuestra realidad ? Decíamos que éramos el supermercado del  mundo, y hoy día no  podemos poner en todas las mesas de los argentinos lo que se considera como la canasta básica.
¿ Quién es el culpable de esto ? Seguramente todos tenemos una parte de la culpa. Pero la mayor parte, sin duda, la tienen quienes nos gobiernan  por  su ineficiencia para gestionar, agravada en estas instancias por  la pandemia.
¡ Qué desconcierto total ! ¡ Que incertidumbre sobre lo que nos espera ! Todo se nos presenta como si lo estuviéramos observando con cristales fuera de foco.
Y con esas circunstancias para tratar de recomponer, como mínimo, las necesidades de cada día se nos hace prácticamente imposible.

¿ Te has dado cuenta, señor Presidente Alberto Fernandez,  hasta donde has caído por aceptar la oferta de la señora Cristina que te llevó a convertirte en presidente de la República ? Y lo mas terrible es que hayas perdido tu honorabilidad. Ya nadie cree en los anuncios realizados con respecto al Coronavirus: cantidad de vacunas que tenemos para aplicar, cantidad de vacunas a comprar, bastante difícil ya que se han convertido en un bien escaso. A nivel de la sociedad la prerrogativa es cerrar y prohibir. Cerrar las  escuelas y prohibir la circulación en horarios imposibles. Insinuar que se puede ordenar a las Fuerzas Armadas que contribuyan para hacer cumplir estas disposiciones.  ¡Jamás!

La señora Cristina, como ya es su costumbre, en los momentos difíciles «desaparece» aunque ella sea la culpable de que todo esto ocurra.
Y así llegamos al día de hoy, en que ya el desconcierto es total: permanentemente corte piquetero en las avenidas

principales, el derrumbe de la economía con un dólar absolutamente inestable, la canasta básica   a la que cada vez menos familias pueden acceder a ella, a la discusión sobre si las escuelas deben o no cerrarse por el Corona, al Presidente que reta  a los médicos porque,  dice, que se relajaron, etc etc.  Y lo peor es culpar a «los otros» de todos los errores propios, que por ineficientes, lleva a que su gobierno sea de los más incompetentes desde que recuperamos la democracia.

Todas estas críticas pretenden ser, no la simple reseña pequeña de los desaciertos cometidos, señor Presidente, sino que lo lleven a tomar las  decisiones necesarias para corregirlos.  Y no lo olvide: aléjese de su Vice………
Miguel Ángel Niccolini

Comentarios de Facebook

Comentarios